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martes, 28 de abril de 2009

Tele-enganchados

- ¡María ven a poner la mesa!
- Sí ya voy…

(10 minutos más tarde)

- María ¿no me has oído?
- Sí, pero espera que se vaya a anuncios...

Todos nos quejamos de la poca calidad que tiene la programación televisiva, pero, luego, vemos todo y somos incapaces de despegar la vista de ella. En mi opinión, salvo la ficción (ya sea nacional o internacional) y algún que otro programa de entretenimiento, todo lo demás no es que esté muy logrado. Un claro ejemplo es la programación de los viernes y sábados por la noche. ¿Qué es lo que hay? Programas "casposos" de los que podríamos prescindir perfectamente.

La tele es uno de los inventos más rentables que se han hecho en los últimos tiempos (genera unas cantidades de dinero desorbitadas), pero tiene sus inconvenientes: es una ventana que se abre a todo el mundo y a través de la cual pueden “hacer lo que quieran” con nosotros. ¿Que no te gusta tu cuerpo? Pues llama a "Corporación Dermoestética" ; ¿estás solo y no quieres estarlo? Pues lo tienes muy fácil, manda un sms y entrarás en contacto con un montón de gente de toda España que está igual que tú (y quien sabe…a lo mejor surge algo) o si no llama a un programa de televisión; ¿que quieres dar una noticia? Pues vete a cualquier programa, que te dejarán un hueco y si encima es algo morboso mejor que mejor (aunque no sea verdad). Y ahora viene lo mejor (lo peor para todos) y es que ¡no podemos dejar de verla!
La televisión ocupa muchísimo tiempo de nuestras vidas, cada español ve la tele unas tres horas y pico al día, pero siempre hay excepciones. Sin darnos apenas cuenta nos hemos convertido en esclavos de la televisión. No podemos hacer tal cosa hasta que el programa o la serie se vaya a publicidad, no podemos quedar a la tarde porque echan un capítulo de mi serie favorita y si me lo pierdo ya no me entero de nada…
Esto no puede ser así, no podemos dejar de vivir nuestra vida para vivir la de otros,. Tenemos que darnos cuenta de que lo que vemos en televisión es ficción, no es la vida real y, por tanto, no puede suplirla.
Así que no te dejes engañar y vive tu propia vida, que como dice Azúcar Moreno, sólo se vive una vez.

jueves, 2 de abril de 2009

Dígame, doctor, ¿qué tengo?

Hoy toca médico. Hace varios meses que tienes fuertes dolores en el pecho y por fin te han convencido para hacerte una revisión. Siempre has tenido miedo a los médicos, pero tu mujer ha sido más pesada que tú. Siempre supo convencerte de lo que te convenía. Y vas. El médico te hace una simple observación. Y pone mala cara. Y te asustas, claro. Porque has visto mucho "Hospital Central" y mucho "House" y a ti nadie te engaña en estos temas. Y preguntas qué pasa. Quieres saberlo. ¿O no?¿Quieres que realmente te cuente que son 3 meses y no años lo que te queda de vida?¿Quieres saber que la enfermedad que padeces no tiene cura?¿Quieres?




No siempre queremos saber la verdad. No siempre queremos darnos cuenta de que la persona en la que confiábamos nos ha engañado. No siempre queremos ver que en lo que nos basábamos para actuar en la vida era un fraude. Porque los programas de televisión nos demuestran que si no todo, la mayoría es apariencia, es estrategia y es táctica para conseguir objetivos concretos.


La verdad no siempre es buscada y muchas veces es evitada. Preferimos vivir en la ignorancia. No saber si realmente eso de lo que tenemos miedo es verdad o no. Miedo a ese dolor en el pecho. Miedo a confirmar nuestras sospechas. Miedo a no tener vuelta atrás. Miedo a no tener otro remedio que aceptarlo y vivir con ello. La verdad tiene muchas acepciones. Puede ser la naturaleza real de algo. Sin aditivos ni modificaciones. La verdad absoluta sin mediación de ningún tipo.


Ahora hay que pensar... ¿quieres que el médico te dé una palmadita en la espalda y se invente una excusa tonta con la que conformarte o prefieres que te sea sincero? Quizás esos tres meses te den oportunidad para cumplir todo eso que siempre has querido hacer. Quizás sea el momento de decirle a esa persona lo mucho que te alegras de haberla conocido o lo mucho que le deseas que se rompa una pierna. ¿Por qué no disfrutar del mejor concierto de la historia?Quizás sea la última oportunidad. Quizás saber la verdad nos haga felices.